Barra de búsqueda

Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de enero de 2013

Somos trabajadores, no somos banqueros

Después de que muchos trabajadores de los bancos hayan provocado de una manera directa o indirecta la situación de crisis actual al ofrecer y convencer de productos que no necesitaban sus clientes y cuyo interés era enriquecerse a costa de éstos, ahora, en una situación de crisis feroz y galopante, donde muchas entidades tienen que fusionarse -véanse los casos BANKIA, Catalunya Caixa...-, para no quebrar, cosa que supone el cierre de muchas sucursales, los empleados, por miedo a ser despedidos y verse rechazados a su vez por la sociedad y caer en la tumba que ellos mismos cavaron, el paro, deciden manifestarse desmarcándose de las acciones que llevaron a cabo durante los felices años. 

¿Pero ahora qué les espera? Del mismo modo que las inmobiliarias han sido culpables de la crisis -muchas de ellas ya cerraron sus puertas-, los trabajadores de los bancos, motivados exclusivamente por ganar dinero a toda costa, van a probar su propia medicina. Es posible que muchos de ellos también tengan familia y una hipoteca por pagar y en la situación en la que estamos no sólo les será difícil encontrar una nueva empresa donde trabajar sino que, si lo encuentran, las situaciones económicas no tendrán nada que ver, en la mayoría de los casos, con aquellas que tuvieron durante estos años. 

Sería momento de que en lugar de salir a las calles para manifestar que van a perder o que han perdido el trabajo mientras estaban en casa contando el dinero mientras familias con hijos eran desahuciadas de sus casas tras perder sus empleos, fueran a los juzgados e informaran de las conductas amorales y presuntamente ilegales que han ejecutado las financieras con el objetivo de enriquecerse. Si no es así quedará plasmado un interés particular, sin arrepentimiento, sin pena y que debería tener el máximo peso de la Ley. 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Festivos y fiestas de guardar

Parece ser que la cuestión de base en los países occidentales es fastidiar no sólo al trabajador sino al pequeño comerciante. Últimamente, los grandes empresarios, es decir, aquéllos que han acabado con las PYMES de nuestro país se han propuesto dos objetivos que parece que a medio o a largo plazo acabarán consiguiendo, siendo uno de los motivos ocultos el hecho de borrar a Dios y a la religión Católica del mapa. Así pues, el libre comercio basado en "abre-tantas-horas-como-quieras" y "abre-tantos-días-como-quieras" se están imponiendo en nuestras urbes. 

Los puentes, tan anhelados por todos, son objeto de demolición, pretendiendo de este modo instaurar costumbres como las anglosajonas, como es pasar los días festivos a lunes. 

Señores: hemos vuelto a la esclavitud; a la esclavitud de las hipotecas, a la esclavitud de que la clase trabajadora y la clase media cada día es más pobre al mismo tiempo que políticos que gozan de los privilegios de funcionarios -sin serlo-, se llenan las arcas propias en detrimento del resto de conciudadanos. 

Basta de hipocresía. Lo primero que hay que hacer es tomar conciencia de que la persona humana tiene que trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Es necesario que se repiense en el número de horas de la jornada laboral y no para ampliarla, sino para disminuirla. Son necesarias 8 horas al día para dormir; 2 para las comidas; 2 para el desplazamiento al lugar de trabajo y cerca de 8 para trabajar. Es decir, cada día solemos perder -no tiene otro calificativo-, 20 horas de nuestro tiempo y sólo quedan 4 para dedicarlo a nuestras familias y a nosotros mismos, todo ello cuando sólo trabaja uno de los miembros de la unidad familiar -hecho poco frecuente debido a las hipotecas-.
 
Por todo ello, tenemos que repensar la sociedad y qué queremos de nosotros mismos, notando que la familia es la base de todo lo que pretendamos emprender y que sin ésta todo está perdido.