Barra de búsqueda

Mostrando entradas con la etiqueta Cristo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cristo. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de noviembre de 2010

El Adviento, preparación para la Navidad

El Adviento, preparación para la Navidad
Tiempo para prepararse y estar en gracia para vivir correctamente la Navidad
Autor: Tere Fernández del Castillo | Fuente: Catholic.net

Significado del Adviento

La palabra latina "adventus" significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.

El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.

Esta es su triple finalidad:

- Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

- Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la "presencia de Jesucristo" en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.



- Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la "majestad de su gloria". Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creido en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.

En el Evangelio, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora en la que sucederá. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento a través de la revisión y la proyección:

Revisión: Aprovechando este tiempo para pensar en qué tan buenos hemos sido hasta ahora y lo que vamos a hacer para ser mejores que antes. Es importante saber hacer un alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días podemos y debemos ser mejores.

Proyección: En Adviento debemos hacer un plan para que no sólo seamos buenos en Adviento sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo nos cuesta y hacer propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo.
Algunas ideas para vivir el Adviento
La Corona de Adviento

Algo que no debes olvidar

El adviento comprende las cuatro semanas antes de la Navidad.
El adviento es tiempo de preparación, esperanza y arrepentimiento de nuestros pecados para la llegada del Señor.
En el adviento nos preparamos para la navidad y la segunda venida de Cristo al mundo, cuando volverá como Rey de todo el Universo.
Es un tiempo en el que podemos revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios y convertirnos de nuevo.
Es un tiempo en el que podemos hacer un plan de vida para mejorar como personas.

Cuida tu fe

Esta es una época del año en la que vamos a estar “bombardeados” por la publicidad para comprar todo tipo de cosas, vamos a estar invitados a muchas fiestas. Todo esto puede llegar a hacer que nos olvidemos del verdadero sentido del Adviento. Esforcémonos por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, con el sentido cristiano.
De esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad.

Visita nuestro Especial de Navidad

domingo, 18 de julio de 2010

EJERCICIOS ESPIRITUALES DEL 16 AL 18 DE JULIO DE 2010 EN LUMEN DEI

EJERCICIOS ESPIRITUALES DEL 16 AL 18 DE JULIO DE 2010 EN LUMEN DEI

Los días 16, 17 y el 18 de julio han tenido lugar en el seno de la Congregación Religiosa LUMEN DEI, sito en Calle Xuclá 19 de Barcelona, los Ejercicios Espirituales Ignacianos. En éstos ha habido 10 conferencias cuyos temas son de interés no sólo para todo católico, sino también para todo cristiano y, en definitiva, para toda persona humana. A continuación, pretendo indicar el contenido de estas conferencias.

Conferencia 1ª, viernes 16 a las 21:45

SOBRE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES
«Lo primero que hay que hacer cuando se empiezan los Ejercicios Espirituales es saber de qué van. Éstos, pues, sirven para encontrarnos a nosotros mismos y alejarnos de nuestros defectos.
Pero, ¿qué son los defectos? Para corregirlos, hay que pedir a Dios que me muestres mis errores y cómo corregirlos; a continuación, poner los medios oportunos para hacerlo.

Los Ejercicios Espirituales

¿Para qué sirven? Para vencerse a uno mismo y reconducir la propia vida. Por ello, es necesario centrarse en las cosas importantes. Hay cosas que son malas no por ser malas en ellas mismas, sino a causa de estar desordenadas; hay otras que son malas en ellas mismas.

¿Cuál es el objetivo? Véase artículo 1721 del Catecismo: La Salvación del alma.
La moral
Sólo hay una moral, la de la naturaleza humana. Actuar de acuerdo con la naturaleza es lo moral. Ya que Dios me da una naturaleza, yo tengo que seguir la moral que ésta conlleva. Si uno va contra la propia naturaleza, se aleja de Dios, he aquí el pecado.

¿Cuál es la misión del hombre? Alabar, hacer reverencia y servir a Dios, todo ello para salvar su alma.

Viéndolo más detalladamente, vemos que “alabar” significa creer en Dios; “hacerle reverencia”, amarlo; “servirle”, obedecer.

Para hacer todo esto, tengo un tiempo determinado: mi vida. Después llega la muerte que puede ser con o sin Dios, es decir, el cielo o el infierno.

Todas las cosas creadas lo son para beneficio del ser humano. Ahora bien, como tales, tenemos que borrar de nuestras vidas todas aquellas cosas que no nos ayuden a estar más cerca de Dios.

Es menester que seamos “INDIFERENTES” ante todo lo que nos pasa hasta que Dios no se pronuncie y me indique qué tengo que hacer, es decir, escuchar a Dios y hacer Su Voluntad.
Lo que llena nuestra vida es la búsqueda de felicidad. Así pues, la primera cuestión es saber lo que me hará feliz: encontrar mi VOCACIÓN y VIVIRLA con fidelidad. Sin esto, uno nunca podrá ser feliz. Además, no hay que confundir entre el “placer” –que es puntual-, y la “felicidad”.

Tenemos que examinar nuestra vida en cuanto a “actividades”, “tiempo”, “sentimientos” y “apegos” y tener en cuenta el “TANTO-CUANTO”, es decir el coste de cada acción que llevo a cabo y si ésta me compensa o no.

LO MÁS IMPORTANTE ES CREER Y HACER LAS COSAS POR DIOS”. La Virgen María y los Santos pueden ayudarnos a encontrar el Camino de Cristo, que nos conducirá a Dios, pues ellos son ejemplos de fidelidad a ÉL.»

domingo, 13 de junio de 2010

Molokai, la Isla maldita




Título: Molokai, la Isla maldita
Autor: Javier Escrivá
Año: 1959
Duración: 100 minutos
Color: b/n





Resumen:

Pese a no padecer enfermedad alguna, el padre Damián decide acudir a Molokai, una isla a la que acuden todos aquellos leprosos de Hawai y alrededores después que una orden del gobierno vea ésta como única solución para preservar a la población no contaminada.

El cura empieza a construir una pequeña comunidad católica que, poco a poco, comienza a reunir más y más fieles. Ayuda a los leprosos sin ningún otro objetivo que llevar a cabo el amor de Dios hacia los hombres para que lleguen a la conversión y, con ésta, a la salvación de cada una de las almas.

La comunidad crece: hacen una pequeña iglesia donde oficiarán misa y los enfermos están cada vez mejor atendidos. La ayuda del párroco no sólo tiene repercusión en Molokai sino fuera de la isla, por lo que empieza a recibir ayudas no sólo de América sino de otras partes del mundo y también de iglesias no católicas.

Los años pasan. Cada vez a la isla llegan más personas, también colaboradores del mosén. Unos llegan y otros se marchan: mueren. Aún así, los recién llegados lo hacen no como a un camino de muerte sino con alegría, aceptando la situación que les ha tocado vivir. Pero en la isla, la enfermedad tiene gradaciones. Los menos afectados viven en comunidad; los que más lo hacen recluidos en cuevas, alejados del resto, esperando la hora de la muerte.

El padre Damián acaba contagiándose de la lepra. Ahora bien, en la hora de su  muerte, un milagro tiene lugar.

Comentario:

¡Qué difícil es dar la vida por los otros! La cultura actual ve la forma de actuar del padre Damián como a algo extraño, no común, una locura que casi nadie llevaría a cabo. Sin embargo, con la historia se ve que hay acciones que el ser humano desarrolla no porque sí, no por una recompensa económica, sino por AMOR, un amor que transciende, que va más allá del hombre, que viene de Dios, que se manifiesta en Jesucristo en la cruz y que podemos recibir mediante el Espíritu Santo.

Todos nosotros, en una medida u otra, podemos hacer que el amor crezca dentro nuestro. Quizás no tengamos que emprender aventuras como las del padre Damián. Talvez nuestra llamada se halla más cerca de nosotros de lo que creemos... En cualquier lugar, tenemos que descubrir cuál es nuestra misión, a qué estamos llamados y esto lo podemos conseguir mediante una oración sincera con Dios quien nos guiará, si verdaderamente lo escuchamos,  y nos dará fuerzas para seguir nuestro camino real.

13 de junio de 2010

Anexo: Adjunto himno encontrado en Internet con fecha de 21 de julio de 2010 al padre Damian de Molokai.

miércoles, 14 de abril de 2010

Los asombrosos frutos de una sencilla devoción (La devoción de las Tres Avemarías)

Lectura del 1 al 4 de abril de 2010


Título del libro Los asombrosos frutos de una sencilla devoción (La devoción de las Tres Avemarías)
Autores Secretario de la Cruzada de las Tres Avemarías (Larrauri, L. -Misionero Redentorista; Pérez, S. -Marista-)
Editorial Apostolado Mariano Lengua Es
Lugar de compra Librería Testimonio (Lumen Dei)
Páginas 94 Precio 1'35 euros




Resumen y opinión

Los asombrosos frutos de una devoción Mariana tiene la intención de presentar diversos casos relativos a personas que confiaron a María, madre de Jesús, madre de Dios, como a intercesora delante de su hijo, Jesús.

María nos es presentada como a la escogida y como aquélla que no tiene igual ya que por encima de ella sólo hay Dios; por debajo, el resto de seres. Aunque los hermanos protestantes no confíen en María, ésta, que fue la escogida por Dios Padre para llevar a su hijo Jesús al mundo, aceptó la situación que Dios le propuso sin cuestionarlo, sino acogiendo la palabra de Dios y haciéndola carne, por ello la llaman bienaventurada.

El libro nos insta a rezar, al menos en dos ocasiones al día, las tres Avemarías de la manera siguiente:

“¡María, Madre mía; líbrame de caer en pecado mortal!”

1ªPor el poder que te concedió el Padre Eterno:
¡Ave María! María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. AMÉN.
2ªPor la sabiduría que te concedió el Hijo:
¡Ave María! María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. AMÉN.
3ªPor el Amor que te concedió el Espíritu Santo.
¡Ave María! María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. AMÉN.
¡Gloria al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo!, como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. AMÉN.

Esta oración se puede rezar con una estampa de la Virgen delante, que nos puede ayudar. Del mismo modo, tenemos que tener presentes que con esta oración estaremos orando por millones de personas que, a su vez, estarán orando por nosotros.

Opinión personal:

Como muchas, algunos pueden considerar esta práctica como fruto de una superstición. Ahora bien, el libro da testimonio de varias personas que han visto como esta práctica diaria ha mejorado no sólo sus vidas sino, en algunos casos, el fin de las mismas. Personas que se habían apartado de la Iglesia, de Cristo, de Dios, llegaban al lecho de la muerte recordando las tres Avemarías que les acercaba a la sangre redentora y limpiadora de Cristo.

Yo, que me convertí a la fe gracias a una radio Evangélica -Radio Amistad-, tenía algunas dudas sobre la importancia de María. A veces, aún las tengo. Ahora bien, un día, después de ir a un partido de fútbol que finalmente no jugamos porque la mitad de la plantilla no había venido, tomamos el coche y pasamos todos por una zona que todavía estaba inmobilizada ya que por la mañana habían hecho mercado. El guardia quería a multar a los cinco coches que íbamos. Instintivamente, empecé a rezar el “Avemaría”, rogándole a María que no nos multara. Uno de los guardias me ordenó callar y me preguntó si me estaba riendo de él. Le dije que no, me aparté y seguí rezando. Finalmente, nos dejaron marchar sin multarnos

Quizá, para muchos, esta anécdota que tuvo lugar en el año 2005 puede ser únicamente una casualidad -como suelen llamarse experiencias de este tipo-. Ahora bien, yo no lo creo así. Era más probable que el guardia nos multara que no que nos dejara pasar indemnes. Con todo, no se puede tampoco plantear que nuestras oraciones -ya sea a María o a Dios-, tienen que ser para instrumentalizarlos para obtener aquello que queremos.

Para terminar, creo que la oración a María no puede ir sola, sino acompañada por la oración que Jesús enseñó a sus discípulos antes de morir:

Padre Nuestro que estás en el cielo.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
El pan de cada día, dánoslo hoy.
Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Y no nos dejes caer en tentación,
sino líbranos del mal. AMÉN.

Y más aún me atrevo a decir:

Padre Nuestro que estás en el cielo.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
El pan de cada día, dánoslo hoy.
Perdona mis ofensas, así como yo perdono o intento perdonar a los que nos ofenden.
Y no me dejes caer en tentación,
sino líbrame de todo mal. AMÉN.

La oración tiene que empezar por uno mismo y ésta, conjuntamente con la del resto de la comunidad, se fortalece siempre y cuando se lleve a cabo con una fe verdadera, sin dudas. 
04-04-2010


miércoles, 31 de marzo de 2010

Confesiones de una compradora compulsiva (shopaholic)


Título de la película Confesiones de una compradora compulsiva (shopaholic)

Autor Jerry Bruckheimer

Lengua ES (y otras) Fecha 2009
Lugar de adquisición Biblioteca EOI Vall d’Hebron Minutos 100’





Resumen y opinión

Visualización 31-03-10

Isla Fisher encarna a Becky Blommwood, escritora a la vez que adicta a las compras, lo que le lleva a ser perseguida por un cobrador que pretende que haga frente a los gastos que ha adquirido con sus distintas tarjetas de crédito. Para saldar sus deudas Becky busca un empleo en una revista de moda, ahora bien, acabará trabajando para una revista financiera y mantendrá una relación con el jefe de la misma, al mismo tiempo que acude a un grupo de compradores compulsivos para desintoxicarse.
El subtítulo de la comedia “¡Divertidísima! ¡No podrás parar de reír!” no ha sido en mi caso realidad. En este largometraje se ve reflejado de nuevo como el consumo y el materialismo van más allá de toda importancia por las relaciones personales y como el modelo capitalista impuesto por Estados Unidos crece por todo el planeta.
En tiempos de crisis como en los que estamos, hay personas que siguen comportándose como la protagonista de esta historia y mediante sus conductas terminan con sus relaciones amorosas, personales y de amistad. Del mismo modo que cualquier otra droga, ser comprador compulsivo es también una enfermedad que se tiene que tratar.
Ahora bien, sin duda alguna, esta enfermedad nace de una falta de aceptación de uno mismo por aquello que realmente es y lo quiere confundir por aquello que tiene o que quiere tener. Sin embargo, las ganas de poseer no cesan nunca ya que en teniendo más, más se pretende tener, sin que este deseo se vea jamás colmado.
Por ello, es preciso que la persona se reubique y encuentre el verdadero motivo de la felicidad. Para un creyente, quizás es algo más sencillo ya que con Dios como guía, alcanzar los objetivos, resignarse y llegar de este modo a la felicidad puede ser algo más factible; para personas no creyentes pero que les dan más valor a las relaciones personales, familiares y de amistad, antes que al materialismo, también puede ser una cuestión no difícil de resolver.
Entre todos, tenemos que pensar cuál es la vida que queremos llevar, qué lado de la balanza pesa más, el de las relaciones con los otros o bien el materialismo. Con el primero, aunque a veces nos podamos llevar desengaños, podemos alcanzar un camino que llene nuestra persona y nos haga evolucionar; con el segundo únicamente nos sentiremos llenos en el momento de la posesión, pero no cuando este sentimiento de felicidad aparente y puntual desaparezca porque hemos encontrado otro producto que también creemos que necesitamos.
El peligro de todo esto, aparte del económico, es el de mercantilizar a las personas, creyendo que las mismas son objetos con las que podemos jugar a nuestro antojo hasta que hayan saciado nuestras necesidades. Por ello, es menester que tengamos presente en todo momento la frase que presenta Jesús en el evangelio: Lc 10, 27b “ama al prójimo como a ti mismo”, lo que sin duda implica que nosotros nos tenemos que amar, pero en el sentido real de la palabra, haciendo que nosotros mismos alcancemos el grado de “verdaderas personas humanas”, cosa a la que sólo llegaremos si seguimos el camino que Cristo nos ha propuesto y nos entregamos en cuerpo y alma para el bien de los demás.

31-03-2010