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sábado, 29 de septiembre de 2012

Doble carril bus en Barcelona

Simulació del doble carril bus del tram central de la Gran Via / Ajuntament de Barcelona

La sinvergüencería de los políticos, más en Barcelona, parece  no tener fondo. Este jueves, mientras volvía del entrenamiento pasada la medianoche, no podía creer lo que mis ojos veían al alcanzar la altura de la Gran Vía de la capital condal: otro carril para los autobuses. ¿Qué supone esto? Colapsos cada mañana y cada tarde -al que hay que sumar la reducción de plazas para aparcar-, por tanto, más contaminación y la mala leche in crescendo tanto de los usuarios que religiosamente pagamos cada vez más impuestos, más tasas, como de los vecinos.

"Sr." alcalde de Barcelona, "Sr." Trías, la ha cagado de nuevo. Ante tal cagada, algunos se plantean si se trata de una nueva estrategia recaudatoria. Y es que el verdadero problema es la saturación de la ciudad y la masificación que hay. Mientras que algunos se quejan del centralismo de España en Madrid, ellos hacen lo propio en Barcelona, haciendo real la celebérrima cita farisaica "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago".


miércoles, 10 de noviembre de 2010

La visita del Papa Benedicto XVI


El pasado fin de semana, el Santo Padre, Benedicto XVI viajó a nuestro país. En primer lugar acudió a Santiago, con motivo del Año Santo, del Xacobeo. Sólo un día después le teníamos en Barcelona para consagrar el templo de la Sagrada Familia y convertirlo en Basílica.

Es irrefutable negar que a algunos no les ha gustado la visita del Papa, unos por tema de increencias y otros por el tema económico. Cierto es que su visita ha comportado muchos gastos, especialmente generados por la seguridad. Ahora bien, cabe no olvidar que al margen de ser el representante de la segunda religión con más números de fieles en el mundo y que, por tanto, tiene igual de derecho de ser recibido que otro representante como pudiere ser Sarkozy o el mismo Obama.

Ahora bien, es triste ver como un país de tradición católica como es nuestra patria se está descristianizando e incluso laicizando. La culpabilidad de tal laicización la tiene en gran medida la aniquilación de la familia como base de la sociedad. La que los sociólogos tildaban de “Iglesia Doméstica” donde se enseñaban los primeros valores y se producía en ella la culturización de la persona se está perdiendo. Las familias tradicionales están desapareciendo a marchas forzadas. Vivimos en una sociedad en la que sólo interesa lo inmediato y, como sucede con los electrodomésticos, a la persona le resulta más fácil cambiar que reparar. Ésta es una de las críticas que hizo Benedicto XVI a nuestra sociedad: empezar a designar por el término “familia” estructuras que se alejan de la idea tradicional y que configuran el centro neurálgico de la fe cristiana.

Siguiendo en la línea que apuntaba dos parágrafos más arriba, hay que mentar que un grupo de radicales antisistema se hicieron eco de los medios de comunicación izquierdista-laicistas –la Sexta y la Cuatro-. Maricones y tortilleras –que no homosexuales, a los que hay que tratar desde el respeto-, no sólo se daban besos húmedos ante el Papa con una actitud provocativa, sino que, al mismo tiempo, le hacían cortes de mangas y se burlaban de la Iglesia mediante disfraces de “Mama”, o bien de monjas y curas en actitudes deshonestas.

Ciertamente, la Iglesia, formada como cabeza por Cristo, pero por nosotros como cuerpo, tiene imperfecciones debido a nuestra condición humana y, por tanto pecadora. Por desgracia, algunos curas han abusado de niños y han cometido acciones ilícitas no sólo para la sociedad civil, sino  más aún contra la Iglesia, cosa que el mismo Papa ha condenado. Ahora bien, parece que resulta mejor hacer creer que cuando se habla de pederastia se está hablando de sacerdotes, cosa que no es cierta, y se obvia el trabajo y la misión apostólica que la Iglesia desarrolla en todo el mundo, con la ayuda de todos los cristianos, religiosos y laicos, y todas las personas de buena voluntad tal como promulga el CVII.

Por todo ello, cabe recordar el papel que tiene la Iglesia y no quedarnos en la mera imagen jerárquica de la misma ya que ésta se encuentra en el mundo para servir a todos, especialmente a los más desfavorecidos. 
10 de noviembre de 2010




jueves, 20 de mayo de 2010

La doble jugada de Hereu, alcalde de Barcelona

 La semana pasada tuvo lugar una encuesta a la población barcelonina, planteada por el Ayuntamiento de Barcelona en la que se preguntaba a los ciudadanos de tal ciudad si querían que la Diagonal se modificara. Las opciones eran tres:

Opción A. Bulevar. Convertir la avenida en un bulevar de amplias aceras, conservando los árboles existentes; 

Opción B. Rambla. Construir un gran paseo central para la circulación de peatones y bicicletas. Suponía el transplante del arbolado actual;

Opción C. Ninguna de las dos anteriores. Propone dejar la avenida de momento como está.

La cordura se impuso y la respuesta de aquéllos que votaron fue clara: dejarla como está. Una respuesta más que razonable en una situación de crisis a todos los niveles como la que estamos atravesando. Cabe destacar que la Diagonal es una gran vía de acceso a la capital catalana, cuenta con 10 carriles para que circulen los coches y una doble vía de tranvía.

En cualquier caso, el Ayuntamiento de Barcelona desembolsó, malgastó, dilapidó 3,2 millones de euros, es decir, más de 500 millones de las antiguas pesetas, en crear una consulta telemática que se podía haber realizado casi de forma gratuita si se hubiera hecho a partir de Google, que ofrece la posibilidad de llevar a cabo encuestas por vía telemática.

¿Cuántos funcionarios del país se les podría pagar con 3,2 millones de euros? ¿Cuántas ayudas sociales se podrían dar con tal cuantía? ¿De qué manera se podría ayudar a que pequeños comercios no tengan que cerrar sus puertas?

Ahora bien, la consulta da que pensar si el interés del alcalde era simplemente llevar a cabo una obra casi faraónica mediante la cual fuera recordado para siempre, o bien realizar una obra para que terceros –quizás conocidos-, se financiaran, cosa que se desarrollaría en dos fases, una segura, la de la consulta, y otra no, la del resultado.

Tal como está la política, la cosa da que pensar a muchos ciudadanos que no entienden, de modo alguno, que se pueda tirar así el dinero.

20 de mayo de 2010