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viernes, 23 de septiembre de 2011

Una hora para mi hijo

En el dial de Barcelona 97.2 de la FM oí ayer una historia que me hizo sollozar. La he encontrado en Internet y la transcribo a continuación.

UNA HORA PARA MI HIJO

Con voz tímida y unos ojos llenos de expectativas, el pequeño recibió a su padre cuando regresaba de su trabajo y le preguntó:
- Papa, ¿cuánto ganas por hora?

El Padre con gesto extraño le respondió: - Hijo esas cosas no se las digo, ni a tu madre, así que no me molestes que vengo muy cansado del trabajo.
Pero el niño insistió: - Pero papa, por favor dime, cuánto ganas por hora.
Para terminar con el asunto el padre respondió: - Gano aproximadamente cinco dólares por hora.

Sin inmutarse, el niño mirándole fijamente a los ojos le preguntó:
- Papa, ¿podrías prestarme dos dólares?

El hombre se cansó de la situación y con brusquedad le dijo: - ¿Por eso querías saber cuanto gano por hora, no?
Vete inmediatamente a la cama, hace rato que deberías estar durmiendo en lugar de estar aquí molestándome.

Un poco después, el padre reflexionó sobre lo que había ocurrido, se sentía mal y como faltaban pocos días para Navidad, pensó que quizás su hijo quería el dinero para comprar algún regalo … así que fue hasta el cuarto del pequeño y con una voz muy suave le preguntó:
- ¿Duermes hijo? - No papa respondió el pequeño.
- Escucha hijo, aquí tienes los dos dólares que me pediste. - ¡Gracias papa! dijo el niño y acto seguido metió sus manitas debajo de la almohada y sacó tres dólares más.

Entonces le dijo:
 - ¡Papa ahora sí que estoy contento. Por fin tengo los cinco dólares que quería!
 - ¿Para qué quieres esos cinco dólares?, dijo el hombre.
 - El niño extendió los billetes hacia su padre y le preguntó: - Papa ¿Podrás ahora dedicarme una hora de tu vida?
¡¡¡Papa, mama, abramos los ojos de una vez!!!
Nuestros hijos necesitan de nosotros. No necesitan solamente amigos y que alguien supla sus necesidades económicas y les abrigo, ropa, libros, zapatos, juegos, etc.
Necesitan desesperadamente modelos de vida, modelos masculinos y femeninos para poder desarrollarse adecuada y equilibradamente.
Dedícales a tus hijos el tiempo que necesitan. La televisión y los videojuegos no podrán aportarles lo que puede brindarles pasar unos minutos al día junto a ti. Y no te excuses diciendo que no tienes tiempo, porque no estamos hablando de horas, sino de minutos al día, pero eso si, de minutos de calidad, minutos en los que puedas expresarles a través de cualquier actividad o de no hacer nada, que ellos son importantes, que tienen valor como personas, que les consideras y que les amas.
"Piensa una cosa, si tu no lo haces, fácilmente aparecerá alguien que estará dispuesto a hacerlo por ti"


martes, 12 de octubre de 2010

¿Y tú quién eres?, una grande de Manuel Alexandre

No hace demasiados años la película ¿Y tú quién eres? apareció en la gran pantalla. Tenía como protagonista a un abuelo, caracterizado por Manuel Alexandre. La familia acomodada, se tiene que ir de vacaciones y no encuentran nada mejor que dejarle en una residencia mientras el cabeza de familia, su mujer y sus dos hijos se van a Donosti a gozar de la playa de la Concha. Su otra hija, Ana –Cristina Brondo-, se queda en Madrid para estudiar unas oposiciones y va con frecuencia a visitar a su abuelo a la residencia.

Los días pasan y la familia sigue en Donosti. Sin embargo, el abuelo se escapa de la residencia y debido a la enfermedad que padece, Alzheimer, se desorienta y no logran encontrarlo hasta bien adentrada la noche. Con tal motivo, la familia regresa de las vacaciones antes de tiempo y deciden que el abuelo vuelva a casa, ofreciéndose su nieta Ana a cuidar de él, pero hay una sorpresa ingrata al final.

Esta película hace reflexionar mucho, muchísimo, sobre todo en la sociedad en la que nos encontramos donde la gente mayor ha pasado a un segundo plano, cosa secundada, principalmente, no sólo por la falta de respeto a los mayores, sino también a la desestructuración de la familia. Muchas personas de la mal llamada “tercera edad”, como se les denomina ahora, creando de esta manera, a mi entender, una forma despectiva de llamarles, aunque en un inicio la intención no era esa, es endosada en residencias o a vivir solas, en muchas ocasiones sin llevarles a cabo un seguimiento,

Desconozco qué nos depara el futuro, pero si el modelo de familia no vuelve a cambiar hacia las estructuras de antaño, del mismo modo que se normaliza el entorno socioeconómico y las relaciones personales, la sociedad no pinta bien. Esperemos que entre todos recapacitemos y demos el amor y respectemos a aquéllos que tanto han hecho para nosotros, aunque nuestro egoísmo e individualismo, producto de la posmodernidad, nos lo borren de la memoria.

12 de octubre de 2010

miércoles, 31 de marzo de 2010

Confesiones de una compradora compulsiva (shopaholic)


Título de la película Confesiones de una compradora compulsiva (shopaholic)

Autor Jerry Bruckheimer

Lengua ES (y otras) Fecha 2009
Lugar de adquisición Biblioteca EOI Vall d’Hebron Minutos 100’





Resumen y opinión

Visualización 31-03-10

Isla Fisher encarna a Becky Blommwood, escritora a la vez que adicta a las compras, lo que le lleva a ser perseguida por un cobrador que pretende que haga frente a los gastos que ha adquirido con sus distintas tarjetas de crédito. Para saldar sus deudas Becky busca un empleo en una revista de moda, ahora bien, acabará trabajando para una revista financiera y mantendrá una relación con el jefe de la misma, al mismo tiempo que acude a un grupo de compradores compulsivos para desintoxicarse.
El subtítulo de la comedia “¡Divertidísima! ¡No podrás parar de reír!” no ha sido en mi caso realidad. En este largometraje se ve reflejado de nuevo como el consumo y el materialismo van más allá de toda importancia por las relaciones personales y como el modelo capitalista impuesto por Estados Unidos crece por todo el planeta.
En tiempos de crisis como en los que estamos, hay personas que siguen comportándose como la protagonista de esta historia y mediante sus conductas terminan con sus relaciones amorosas, personales y de amistad. Del mismo modo que cualquier otra droga, ser comprador compulsivo es también una enfermedad que se tiene que tratar.
Ahora bien, sin duda alguna, esta enfermedad nace de una falta de aceptación de uno mismo por aquello que realmente es y lo quiere confundir por aquello que tiene o que quiere tener. Sin embargo, las ganas de poseer no cesan nunca ya que en teniendo más, más se pretende tener, sin que este deseo se vea jamás colmado.
Por ello, es preciso que la persona se reubique y encuentre el verdadero motivo de la felicidad. Para un creyente, quizás es algo más sencillo ya que con Dios como guía, alcanzar los objetivos, resignarse y llegar de este modo a la felicidad puede ser algo más factible; para personas no creyentes pero que les dan más valor a las relaciones personales, familiares y de amistad, antes que al materialismo, también puede ser una cuestión no difícil de resolver.
Entre todos, tenemos que pensar cuál es la vida que queremos llevar, qué lado de la balanza pesa más, el de las relaciones con los otros o bien el materialismo. Con el primero, aunque a veces nos podamos llevar desengaños, podemos alcanzar un camino que llene nuestra persona y nos haga evolucionar; con el segundo únicamente nos sentiremos llenos en el momento de la posesión, pero no cuando este sentimiento de felicidad aparente y puntual desaparezca porque hemos encontrado otro producto que también creemos que necesitamos.
El peligro de todo esto, aparte del económico, es el de mercantilizar a las personas, creyendo que las mismas son objetos con las que podemos jugar a nuestro antojo hasta que hayan saciado nuestras necesidades. Por ello, es menester que tengamos presente en todo momento la frase que presenta Jesús en el evangelio: Lc 10, 27b “ama al prójimo como a ti mismo”, lo que sin duda implica que nosotros nos tenemos que amar, pero en el sentido real de la palabra, haciendo que nosotros mismos alcancemos el grado de “verdaderas personas humanas”, cosa a la que sólo llegaremos si seguimos el camino que Cristo nos ha propuesto y nos entregamos en cuerpo y alma para el bien de los demás.

31-03-2010