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lunes, 21 de enero de 2013

Borja Mateo: "Hasta el 2016 ó 2018, mejor no comprar ningún piso"

Haciendo zápping casi a medianoche me he encontrado con un interesante programa en TV3, SINGULARS, presentado por Jaume Barberà. Al programa acudía hoy Borja Mateo, un economista bilbaíno que mediante varias diapositivas ilustraba el pasado, el presente y el futuro de la situación del ladrillo en España. 

Por lo que ha contado y argumentado en el programa, las cosas no pintan bien para aquellas personas que han comprado y que comprarán una vivienda desde 2008 hasta el 2016 ó el 2018. Parece ser pese a bajadas superiores al 30% en el precio de las viviendas, el Estado y la banca siguen interesados en evitar un desplome que podría alcanzar el 75%. En términos monetarios estaríamos hablando de que un piso que ha costado 100.000€ en cuatro o cinco años podría pasar a costar 25.000€. 

Soy de los que piensa que los culpables de la burbuja inmobiliaria han sido tres: la administración (estatal, autonómica y local); la banca y las inmobiliarias. 

Vayamos por partes: 

Cada vez que se hace una transacción el Estado (cambio de nombre) y los ayuntamientos (IBI), ganan dinero. A mayores transacciones, mayor dinero y mayor tasación y coste del inmueble, mayor beneficio. Por lo tanto, ¿por qué iban a decir nada? 

Por otra parte la banca tenía en los pisos un negocio asegurado. Pongamos por ejemplo de nuevo un piso que costaba 100.000€. Los gastos de hipoteca y escritura subían alrededor de un 10-15%, es decir, la cantidad que muchos tenían, como poco, ahorrada. Pero si no era así, tampoco había problema pues algunos bancos financiaban incluso el 130% de la operación, por lo que además de sufragar los gastos del inmueble, de la hipoteca y del cambio de nombre, aún había un margen para hacer reformas, para cambiarse de coche o incluso para irse de viaje. 

El negocio era redondo: dejo 130% del valor de un inmueble que tasa una empresa externa conocida y voy cobrando durante 20, 25, 30, 35 o incluso hasta 40 años una hipoteca por lo que aquél que compra el piso cuando ha pasado dicho tiempo ha pagado 2 e incluso 3 pisos. Además, si el hipotecado no puede pagar, no pasa nada: se le echa del piso, se subasta el piso -que se queda el mismo banco por la cantidad que quiere-, el hipotecado tiene que seguir pagando la deuda restante durante toda su vida aún sin tener el piso, y además, a partir del día siguiente, el banco podía vender el piso por un valor superior a un tercero ya que los precios sólo subían. 

Y, ¿por qué subían? ¿Sólo por la permisividad de la administración que tenía que haber puesto un precio máximo al suelo o un tope en los años de concesión a la hipoteca? ¿Sólo por el interés económico de los bancos que ahora jubilan o cambian de oficina a directores, subdirectores e interventores? No: las inmobiliarias tuvieron también su momento estrella. Pongamos que Pepita quería irse de su ciudad y quería vender su piso. Con o sin compromiso, una o varias inmobiliarias se le acercaban para facilitarle la venta. Si la tal Pepita quería vender su piso pongamos por 100.000€, la inmobiliaria lo vendía por 110.000 ó por 120.000€, en un anuncio por doquier que, casualmente, veían sus vecinos, entre ellos un tal Juanito. Y claro, lo nuestro siempre es mejor que lo del vecino y, -qué coño-, pensó Juanito, si el piso de Pepita lo vendían por 120.000€ el suyo, 130.000€. La inmobiliaria de turno ponía a la venta su piso a los 130.000€ más su comisión, es decir, 143.000 ó 156.000€, y así sucesivamente hasta costar un piso de 48 m2 más de 200.000€ según en qué zonas. 

¿Pero qué sucedería si Borja Mateo tuviera razón? Podrían suceder varias cosas: seguramente habría personas que querrían deshacerse de sus viviendas, es decir, venderlas o bien dejar de pagar al banco el coste de la hipoteca ya que aquella cantidad que el tasador de turno había establecido por su piso deja de ser real. ¿Para qué pagar 125.000€ por un piso si ahora cuesta 35.000€?; otros, seguro que se irán a los pueblos ya que el precio de las viviendas será todavía más barato del mismo modo que el coste de la vida; otros, los que puedan, se irán de alquiler; y los que todavía no habían comprado serán los que hagan la ganga pues tendrán una vivienda que podrán pagar a tocateja. 

Sin embargo, si los vaticinios del vasco Mateo son verdad, creo que los intereses se multiplicaran, como sucedía en los años 80-90, y con ello una inflación galopante que, sumada a la bajada de sueldos producto de la reforma laboral, llevará a la población española a la ruina. 

Mientras tanto, los políticos, banqueros y otras especies parecidas, seguirán no sólo en la posición que estaban, sino que la diferencia entre ellos y el resto de mortales se aumentará. Si esto es así, cabe pensar cómo ponerle freno. Y la única respuesta que se me ocurre es que el pueblo militarizado salga a la calle, tome el parlamento, encarcele a los culpables de esta crisis que nos está matando a todos y la riqueza que han logrado los primeros citados se reparta. 

Sin ser tan catastrofista, otra cosa que puede suceder es lo que apunta el economista arriba citado, es decir, que se produzca una renegociación con los bancos que bajen el precio de las hipotecas X %. 







miércoles, 7 de abril de 2010

Crisis, jóvenes e Iglesia (1) Ponencia del día 06-04-2010


Con motivo del Curso de Actualidad Pastoral que se celebra esta semana los día 6, 7 y 8 de abril en el ISCR[1] Don Bosco donde estudio, el tema de este año es el siguiente: crisis, jóvenes e Iglesia.

En la primera ponencia, Lluis Sols ha realizado un análisis de la actual situación de crisis en el contexto occidental, sus manifestaciones y causas, de lo que se desprende lo que se relatará a continuación, de acuerdo con las notas[2] tomadas por mí:
<<Como bien es sabido, España se encuentra en una crisis económica debido a los problemas de producción y que son a diferentes niveles. Decir que España entró en la Unión Europea es algo no del todo cierto, ya que es más exacto decir que la Unión Europea entró en España, lo que conllevó diferentes causas:
La primera son los sacrificios a nivel industrial que tuvo que hacer nuestro país para ya que hubo empresas españolas que fueron absorbidas por otras mayores europeas que se quedaron con ellas y cerraron las fábricas aquí existentes, al mismo tiempo que aumentaba el número de importaciones de países con productos más competitivos que los nuestros.
La segunda el hecho que entrar en el Euro era algo arriesgado ya que significaba ser más eficientes y competitivos, lo que comportaba realizar inversiones y llevar a cabo un reciclaje. Además, el asentamiento del Euro como moneda única era una empresa más difícil para Europa que el caso del dólar en Estados Unidos debido a que en aquél país su política es común mientras que en Europa existes diversidad política de los países miembros, lo que comporta que cada uno de ellos tenga una necesidad económica específica. Por tanto, no es bueno realizar una misma política monetaria para todos los Estados ya que en tal caso se produce un choque asimétrico.
Ahora bien, si se hubiera llevado a cabo inversiones correctas y un reciclaje en nuestra industria, no estaríamos viviendo lo que nos toca vivir en nuestros días. Los ciudadanos españoles se encontraron con mucho dinero en el bolsillo: los bancos hacían créditos por más años a un bajo interés, lo que provocaba una sensación de riqueza; por otra parte, el consumo –sobre todo de pisos- no cesaba de aumentar, al mismo tiempo que la compra de los mismos por parte de extranjeros también lo hacía.
En España subieron los precios y los salarios, aunque estos últimos no lo hicieron en el mismo nivel, por lo que España se volvió más cara y menos competitiva.
Verbigracia, en 10 años mientras que aumento de los precios en Alemania fue de un 10%, en España éstos aumentaron un 35%, lo que comportó un déficit externo altísimo, por lo que, actualmente, España debe un billón de Euros, es decir, 1500 € por persona y por año cosa que, en un horizonte que quizás no tiene lugar podría comportar que nuestro país fuera excluido del Euro, lo que supondría –según los expertos- la catástrofe para nuestro país.
Todo el mundo conoce que nuestra nación vivió el “boom” inmobiliario. Esto fue positivo para el empleo aunque cuando este “boom” terminó, también lo hizo el trabajo, lo que llevó a las consecuencias que hoy estamos viviendo.
Por su parte, el Gobierno del PSOE ha llevado a cabo medidas Keynesianas, lo que se ha traducido en un aumento del déficit público. Para ilustrarlo podemos ver cómo el PIB en el año 2007 en nuestro país era de un +2’8%; dos años más tarde, en 2009 éste era de un –11%, lo que representaba, en total, un receso de casi 14 puntos.
La tercera causa es que el problema nació a finales de la legislatura del PP y la primera del PSOE con Zapatero al frente ya que ninguno de los dos ministros de entonces –Rato y Solbes- no se percataron de la importancia que es el ahorro en época de vacas gordas.
Muchas familias se endeudaron por encima de sus posibilidades confiando en un dinero que no existía realmente y que, paradójicamente, hoy se tiene que devolver.>>
Ante todo lo expuesto, cabe destacar que nuestro país cuenta con un alto índice de parados –más de 4 millones- y muchas personas entre la cuarentena y los cincuenta y tantos difícilmente podrán encontrar otro trabajo si la situación perdura.
Por si fuera poco, cosa que se ha obviado en la conferencia, el Gobierno –llamado socialista- toma medidas que precisamente van contra el pueblo: a)incrementar el IVA en 2% a partir de julio; b)aumentar la edad para la jubilación; c)aumentar la obligatoriedad de edad en los estudios, lo que comporta retrasar la edad al mundo laboral de los jóvenes –por cierto, cada vez con menos preparación-; d)ofrecer subvenciones a aquéllos a los que se les termina el paro, o a los que tienen hijos, o a los que quieren comprar un coche, lo que supone “pan para hoy y hambre para mañana”; por otra parte, el Gobierno ha creado ministerios que más allá de malgastar no tienen ninguna utilidad –véase el Ministerio de Igualdad-.
El hecho es que nuestro país se está endeudando, los políticos se dan cuenta de que se tienen que hacer recortes pero los más fáciles de hacer, es decir, reducir sus salarios, ninguno de ellos lo plantea, un máximo de años de carrera política, tampoco.
Finalmente, en lo que concierne a las importaciones, nadie habla de poner aranceles que regulen la entrada de productos que minan la economía local, sino que éstos se importan con alegría y sin pensar en el mal que nos está produciendo, que nos produce y que, sin duda alguna, nos producirá.
06 de abril de 2010



[2] El sistema de tomar notas es el aprendido en Interpretación en la FTI.