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sábado, 12 de enero de 2013

Emigración española en el siglo XXI a partir de la obra Estoy hecho un chaval

¿Quién nos iba a decir hace tan sólo unos años que nuestro país pasaría de la noche a la mañana de ser un país acogedor de emigrantes de otras tierras a ser un país en el que los jóvenes nacionales tienen que marcharse para crearse un nuevo porvenir? 

Esta reflexión, que ya me había pasado veces antes por la cabeza, ha vuelto a mi mente tras ver un pequeño vídeo de una de las muchas películas de Paco Martínez Soria, titulada Estoy hecho un chaval (1976), Pedro Lazaga, -basado en la obra Juan Jubilado, Alfonso Paso- donde el protagonista, Juan Esteban, un contable de sesenta y tantos años acaba de ser padre al mismo tiempo que es despedido de la empresa de toda la vida. Sin embargo, decide probar suerte en otros empleos aunque sin suerte hasta que, finalmente, se ve obligado a marcharse a Alemania para  poder hacer fortuna mediante la venta de unos tapetes confeccionador inicialmente por su suegra y al final por toda la familia. 

En el vídeo que insiero abajo se encuentra el final de la película con cierto toque de la celebérrima frase del perro del hortelano, que ni come ni deja comer, en el sentido que España aunque no deja avanzar a sus ciudadanos con la creación de empleo -véase dificultades para crear una nueva empresa, altos impuestos, modelos de declaración interminables, ventas bajas, aumento de los impuestos y de la inflación...-, cuando el español de a pie se marcha tiene siempre la nostalgia de volver -algo también ilustrado en Ninette y un señor de Murcia (1964), de Miguel Mihura protagonizada ya en el siglo XX por Elsa Pataky en una versión adaptada cuando el padre de ésta que vive en París desde hace varios años añora Asturias, su tierra natal.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Una hispanidad vergonzosa en Cataluña

Día 12 de octubre, lo que tenía que ser un día festivo para celebrar con orgullo el hecho de ser españoles se ha convertido en un día en el que muchos establecimientos, principalmente grandes superficies y comercios de inmigrantes, han permanecido abiertos. Obviamente, los sindicatos siguen mudos ante tal despropósito como sucede en otros días festivos y domingos. La intención es clara: por un lado fomentar la ruptura de nuestra nación; por la otra, alejar el contenido religioso que ha configurado nuestra patria desde hace siglos, la Católica España, para hacerla caer en un vorágine de pensamientos nihilistas que provocan el desconcierto y que alejan a la persona humana de aquello a lo que realmente está llamada.

domingo, 31 de octubre de 2010

Hallo… ¿qué?

España ha pasado de ser un imperio donde no se ponía el Sol a ser un pequeño país de 46 millones de habitantes que no hace más que importar costumbres del extranjero.

Precisamente hoy, el Halloween pasea por las calles de nuestra patria. La globalización –llamada incluso americanización o macdonalización-, se ha acabado imponiendo. Lo malo de esto es que con esta imposición fruto de la ignorancia de nuestros conciudadanos y del capitalismo exacerbado de Occidente, las tradiciones se pierden. El día 1 de noviembre, día de Todos los Santos, era un día para recordar a los muertos de la familia y no para salir disfrazados a la calle al grito de “trick-or-treat”, donde pequeños golfos extorsionan a los mayores pidiéndoles caramelos o dinero a cambio de no malmeter sus propiedades privadas.

Hoy, más que nunca, cabe retornar a la tradición de Todos los Santos, dándole el sentido que tenía antaño, retornando al seno familiar y acudiendo a los cementerios de nuestras ciudades y pueblos y recordando a aquéllos que nos precedieron y gracias a los cuales hoy estamos aquí. Por otra parte, cabe también ver la muerte no como una muerte definitiva, sino como una puerta de esperanza por la que, “algún día”, volveremos a ver a todos aquéllos que nos han amado y a quienes hemos amado. Esta esperanza, fruto del Cristianismo, nos muestra que la fe tiene que resurgir en nosotros, quienes tenemos que ser anunciadores del Evangelio en todo momento y ser testimonio de tal esperanza.

a 31 de octubre de 2010
 

lunes, 12 de julio de 2010

Una victoria para todos

La Selección Española de Fútbol ha ganado el Mundial de Sudáfrica y esto nos tiene que alegrar a todos. Una vez más, el deporte ha sido la muestra de que si todos vamos a una podremos salir adelante. Andaluces, catalanes, vascos, valencianos, manchegos, canarios, gallegos y de todas las comunidades autónomas del País tenemos que estar unidos, ahora más que nunca.

Ser español tiene que ser un orgullo, como también lo debe ser sentirse, dentro de esta Patria que es una, miembro de las pequeñas comunidades que la forman. Puyol y Xavi Hernández sacaron la «Senyera», Javi Martínez lució en el cuello un pañuelo de San Fermín, Albiol, la bandera de la Comunidad Valenciana. Lo importante es que todas estas banderas se acaben fundiendo en una sola, la rojigualda, signo de identidad de nuestra España y que todos, aportando cada uno de nosotros nuestras pequeñas diferencias, acabemos configurando una gran Nación.

12 de julio de 2010