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sábado, 10 de abril de 2010

Crisis, jóvenes e Iglesia (3): Pastoral Juvenil


Con motivo de la segunda jornada del Curso de Actualidad pastoral ha habido dos ponencias a caro de Álvaro Chordi Miran, con los temas siguientes: 


Los textos que se reproducen a continuación han sido transcritos por mí a partir de las notas tomadas en dicha ponencia mediante técnicas de Interpretación.





La crisis que estamos viviendo se originó hace varios años y se puede afirmar que es una crisis parecida a la que se vivió en los años 30 del siglo XX y en la que las personas de a pie, principalmente las pertenecientes a las clases más desfavorecidas, tienen que pagar los platos rotos de los brókers.

Por otra parte, la crisis actual no es sólo económica, sino también ética, de valores y social que, evidentemente, también afecta la vida de los jóvenes, sobre todo debido a los problemas económicos que viven sus familiares, lo que origina un efecto de desánimo debido a un mayor endeudamiento debido a los créditos.

En otra dirección, la Iglesia también tiene problemas debido a la pluralidad que se encuentra en su seno, parte de ella debido a la inmigración, que ha producido una cambio en la visión de la religiosidad. Ahora bien, esta crisis es una magnífica oportunidad para la Iglesia, para que ésta haga descubrir en la persona lo que es accesorio y se dé lugar a un cambio de paradigma que conduzca a la persona al amor de la fe.

En los tiempos que corren de individualismo y en los que no se tiene en cuenta en demasía al otro, hay que recrear la fe. Sin embargo, surge la pregunta de cómo hacerlo. En primer lugar, desde dentro de la Iglesia, los cristianos tenemos que cambiar el chip ya que ni la metodología usada hace unos años es válida en nuestros días, ni la que usemos estos días valdrá para el futuro. En este ámbito, por desgracia, la Pastoral Juvenil se encuentra en hibernación en unos tiempos actuales recios y duros en los que la mayor parte de la comunidad cristiana ha tirado la toalla, se carecen de herramientas para reencauzar la situación y se acaba dejando todo a manos de Dios.

Por todo ello, se aprecia que diferentes ámbitos trabajan de manera diferente entre ellos, cosa que supone una lacra para el trabajo en red. La mayor parte de los curas se desentienden por tanto de la Pastoral Juvenil y concentran todos sus esfuerzos en la liturgia ya que la primera es insegura y no genera resultados a corto plazo, cosa pone en evidencia su dificultad lo que se traduce en que en nuestras parroquias hay cada vez menos jóvenes y más gente mayor.

Sin embargo, han surgido nuevos movimientos que se han adaptado mejor y que se manifiestan más en eventos esporádicos que en la vida diaria, lo que supone también un problema puesto que muchos se focalizan en movimientos como la Jornada Mundial de la Juventud y dejan de lado proyectos de futuro, cosa que hace hipotecar tiempos largos por tiempos cortos. Ahora bien, pese a todo ello, como cristianos no podemos caer en la desesperación ni en el desconcierto, sino que tenemos que tener esperanza ya que Dios quiere al mundo actual y a los jóvenes de hoy.

Como cristianos, estamos obligados a observar que lo mejor para todos implica lo mejor para mí y los tiempos de crisis que corren son una oportunidad para el retorno a la fe, para acercarnos a Dios, quien nos habla a través de cada joven. Por tanto, aunque observemos que nuestra sociedad se encuentra inmersa en un cambio de paradigma, es fundamental tender puentes de “co-misión” en los que se renuncie a las parcelas ya que sino estamos condenados, por lo que es básico colaborar en red. Por ejemplo, en Vitoria se aúnan iniciativas y se han creado alianzas de unos con otros ya que, primando lo eclesial, los jóvenes encuentran experiencias fundantes, cosa que únicamente pueden hacer los colectivos.

En este último sentido, hay que subrayar que Dios es y desea la comunión de todos, por lo que todos y cada uno de nosotros somos necesarios. El problema surge cuando hay sectores de la Iglesia que excluyen a gente. Trabajar en red necesita mantener la propia identidad al mismo tiempo que se adquiere una mirada amplia y donde se desarrollan los dones que nos conducirán a la revitalización de la Iglesia, principalmente a través de la Eucaristía que, para que tenga lugar, necesita una comunión y que crezcamos en la misión. Por este motivo se necesitan respuestas en el seno de la Iglesia a través de un pluralismo que enriquezca la comunión, lo que se pone de manifiesto en una diversidad en comunión que haga descubrir al otro y a mí como parte de mi vida y, a la vez , el hecho de que ambos somos cuerpo de Cristo, cosa que tenemos que experimentar.

Las comunidades eclesiales, las parroquias tienen que tomar partido por los jóvenes. Sin embargo, ante tal premisa surge la pregunta de cómo hacerlo. En primer lugar hay que superar la fragmentación pastoral y llevar a cabo una pastoral activa y orgánica en la que se superen las aduanas del miedo y el concepto de que “unas comunidades roban jóvenes a las otras”, ya que si esperamos para actuar acabaremos perdiendo a la juventud. Además, el problema que tiene la Iglesia es estar preocupada más por las vocaciones que por los jóvenes y sin éstos jóvenes, no hay movimiento.

Por todo lo que acabamos de ver, se necesita un liderazgo ministerial, proponer líneas de acción y detectar los dones de las personas y alimentarlos para ponerlos en funcionamiento en beneficio del bien común.

Pero, ¿qué supone trabajar en red? Para hacerlo, es capital que la red sea interactiva, que se creen flujos y que la adscripción sea voluntaria. Las personas tienen que mostrar interés por la red que, al mismo tiempo, necesita de reglas de juego que se tienen que construir a partir de sus participantes mediante el consenso y ser revisadas para mejorar. La red necesita crear sentido de pertenencia y en ella no existen los grados.

En el proceso de adhesión a una red, existen diferentes grados:
a)Reconocimiento, aceptación de la red; b)conocer lo del otro (quién es, qué hace...); c)colaborar puntualmente, de manera no vinculante; d)cooperar, viendo y mostrando que el otro no me es indiferente; e)asociarse para crear la red mediante núcleos que darán lugar a la generación de focos en los que se creen microclimas de encuentro para jóvenes, quienes necesitan recursos humanos y materiales.

Finalmente, hay que hacer referencia a la Jornada Mundial de la Juventud. Ésta estimula y contagia la fe en lo que es un momento de pausa, ocasional, en el que se produce un encuentro con Jesús, cosa que supone una experiencia de fe y de comunión eclesial.

En resumen, podemos afirmar que “llegaremos hasta el punto en el que tengamos fijada la mirada”. Necesitamos tener a Dios dentro, lo que comportará tener como misión la comunión que, sin duda alguna, se logrará ampliando nuestra mirada”.



Hablar de propuestas para la Pastoral Juvenil de nuestros días implica hacer referencia a seis puntos básicos:

En primer lugar, es fundamental observar que los jóvenes no son clientela ni mano de obra, sino que necesitamos mantener un diálogo con ellos en clave de igualdad. Es importante hacer cosas para los jóvenes, pero contando con los jóvenes ya que la clave es que sean los verdaderos protagonistas y quienes van allí donde se sienten acogidos.

En segundo lugar, hay que pasar a la otra orilla, a la orilla de los jóvenes no creyentes, y aprender a movernos en escenarios en los que empaticemos con el prójimo y arriesguemos, donde vivamos una fe más viva y dinámica. Si nos arriesgamos, nos enriqueceremos juntos. Pero, ¿cómo podemos ganar jóvenes para Cristo? Es principal que estemos donde están ellos, a su servicio –principalmente de los más desfavorecidos-, en una actitud de diálogo, siendo testimonio y anunciando a Jesús para que Éste entre en la vida del joven. Pero ello exige que modifiquemos dos cosas: nuestro lenguaje –anquilosado-, y los símbolos que usamos –incomprensibles para ellos-.

Por otra parte, es capital personalizar la experiencia de fe, usar el concepto de red en que el joven alimente su propia experiencia, más aún en una sociedad líquida –o gaseosa-, en la que hay que luchar para perder el miedo al error.

En tercer lugar, hay que recrear la comunidad. Una característica de los jóvenes es su multifragmentación. Los cristianos necesitamos una comunidad más autónoma que se ofrezca al mundo como espacio de salvación para mí y para el joven. Éste último tiene que buscar y hay que darle una respuesta. Dentro de la comunidad, tenemos que ser solidarios, lo que podemos llevar a cabo mediante la vida, la celebración y el acompañamiento, siendo un referente para ellos y siendo corresponsables de la construcción del Reino.

Es básico tener una comunidad que sea a la vez sujeto, objeto y meta y en la que se viva un proceso de evangelización del joven. Por tanto, nuestras comunidades tienen que ser significativas, una anticipación del Reino de Dios que tiene algo que decir. Además, estas comunidades no tienen que vivir sólo en el interior de las iglesias, ya que si se da el caso, el grupo muere. Las comunidades, por tanto, tienen que ser intergeneracionales, ya que los jóvenes precisan tener una referencia adulta en la que la vocación pasa por los pobres.

En cuarto lugar, es fundamental contar a Jesús. Uno de los peligros que tienen nuestras comunidades es vivir para Cristo sin relacionarnos con Cristo. Necesitamos dos modelos: uno, el sentido; dos, la relación. Nuestra apuesta es la de pasar del proyecto a la acción personal, teniendo en cuenta que el contenido de la Pastoral Juvenil es Jesús, su centro.

En quinto lugar, hay que alentar la pastoral de la fe. Es necesario que los jóvenes descubran su misión, cuál es su vocación. Los jóvenes no se encuentran alejados de la espiritualidad, pero, por desgracia, la Iglesia no es capaz de situarse en el mundo como lugar de acceso a esta espiritualidad y a Dios. En la mayoría de los casos, para los jóvenes la Iglesia es irrelevante. Por ello, hay que hacer vivir experiencias significativas que ayuden a mejorar la vida, cosa que se logra con un buen acompañamiento personal.

En sexto, y último lugar, es básico amar la trama más que el desenlace. Como vimos al principio, los jóvenes no son propiedad de nadie, por lo que la Iglesia tiene que aproximarse al joven por amor y no por interés, necesita empatizar con el joven para que éste dé frutos, pero “sin que él sepa cómo (Mc 4, 26-29)”.

A modo de conclusión, la Pastoral Juvenil no se puede vivir si no se trabaja en equipo, en Red, y es preciso depositar en el joven confianza para que éste crezca “sin que él sepa cómo”.”

08-04-2010

jueves, 8 de abril de 2010

Crisis, jóvenes e Iglesia (2): ambiente familiar, escuela e inmigración


Con motivo de la segunda jornada del Curso de Actualidad pastoral ha habido una ponencia con los temas siguientes:
Los textos que se reproducen a continuación han sido transcritos por mí a partir de las notas tomadas en dicha ponencia mediante técnicas de Interpretación.


Ambiente familiar, a cargo de Josep María Riera;
" La primera pregunta que nos tenemos que formular es si la crisis que vive nuestro país es sólo económica. No, no se trata de una mera crisis económica sino una crisis de valores, de la familia, en fin, del modelo de sociedad. En la calle se respira más paro y más colas en los bancos de alimentos como CÁRITAS; en esta crisis cada vez hay más necesitados del mismo modo que crecen los medios.
Pero, ¿qué importancia tiene la familia? Hay que destacar dos aspectos: el primero es que cuando una familia sufre, sufren todos sus miembros; el segundo es el hecho que ha habido una devaluación en el modelo de familia y de la figura de los padres como educadores. En los últimos quince años ha aumentado el número de cosas que poseemos, ha aumentado el consumo en la misma línea que ha decrecido el esfuerzo y el compromiso por parte de los jóvenes, lo que nos ha abocado a una sociedad light, relativista, del bienestar individual en la que ha aumentado la violencia de padres a hijos dentro de múltiples modelos de familia, todos ellos admitidos.
La sociedad actual se caracteriza, pues, por un consumo en demasía que está basada sobre el mismo. Este consumo es actualmente un problema ya que se traduce en una sociedad del miedo, del miedo por perder lo material y que cada vez es menos solidaria.
De seguir así, a la pregunta “¿qué es la familia?” tendremos que responder como el periodista Antoni Bassas: “un conjunto de personas unidas para hacer frente al pago de una hipoteca y vinculadas por una misma nevera”, cosa que se ve plasmada en el descenso de las separaciones debido a esta hipoteca.
Como cristianos, tenemos que formularnos la siguiente pregunta: ¿qué podemos hacer? Es básico restituir la familia desde la base del amor. Este amor no se tiene que vivir como si fuera un amor platónico o de costumbre, sino como a un proceso, un cambio en el entorno familiar en el que, paulatinamente, se suman primero hijos y después abuelos. Por tanto, es básico retomar el amor verdadero como algo dinámico que se desarrolla para que la vida de la persona evolucione, sea más plena y muestre el Amor que Dios tiene hacia nosotros.
Y es que crear una familia no es meramente la suma de 1+1, sino que es 1+1+2, es decir, un individuo, más otro individuo que tienen como objetivo crecer y madurar dentro de una unidad, el nosotros.
Desde las escuelas hay que potenciar la afectividad ya que ésta es la que realmente mueve a la persona que vive en una comunidad familiar dentro de la cual tiene derechos, pero también obligaciones. Esta familia se inserta en el mundo y es la que, realmente, puede transformar la sociedad, sobre todo a partir de las nuevas generaciones ya que son éstas las que construirán el mundo del mañana.
Para terminar hay que afirmar que la familia es portadora de esperanza, esperanza que es una demanda brutal por parte de la persona que, de manera general tiene miedo ya sea a las enfermedades y a la muerte, a una mala economía o a la falta de empleo. Este miedo tiene que devenir un dominio de la persona que, desde la familia, tiene que predicar una sociedad esperanzadora con la capacidad de consolar por parte de sus miembros cosa que, en ocasiones, falla."

2-Escuela, a cargo de Miquel Tallada;
"¿Cómo la escuela vive la educación? Ante esta pregunta, hay que afirmar que la escuela es un OVNI social dentro de una sociedad mutante. Ahora bien, parte de esta sociedad vive y reacciona ante algunas situaciones.
En nuestros días, existen siete visiones sobre la juventud lo que, a su vez, son siete preguntas que se deben formular desde la escuela.
1-La juventud como amorfa, sin forma, una juventud líquida ya que el hombre no está determinado conductualmente, sino que se encuentra en diferentes estadios que dependen de las decisiones de las personas. En otros tiempos, la Filosofía hablaba del término “plasticidad”; hoy en día se habla de “liquidez” dentro de jóvenes que se encuentran sin un continente, cosa que hace que su líquido se diluya.
Actualmente estamos viviendo una situación de crisis económica que se encuentra anclada en nuestra sociedad y que es también una crisis del ser, cuyo exponente, en caso de los jóvenes, es al cubo, cosa que conduce a una crisis social.
La escuela no puede instruir, pero sí formar. Sin embargo, en los tiempos que corren no hay forma de hacerlo y tenemos que plantearnos por qué sucede esto. La respuesta es la falta de puntos de referencia. La escuela no puede dar forma a una juventud multiforme, lo que nos obliga a preguntarnos qué tenemos que hacer;
2-En segundo lugar, los libros han desaparecido: los jóvenes no leen, sino que viven en la cultura del zapping debido a su falta de paciencia. Una palabra más una palabra hacen una frase; una frase más una frase, un párrafo; un párrafo y otro párrafo, un texto; un texto y otro texto, un libro. La impaciencia y la inmediatez de los jóvenes tienen como grave problema la discontinuidad y la simultaneidad de sus acciones. Antiguamente se estudiaba para encontrar un trabajo en unos años; hoy, sin embargo, estudiar no se ve como algo efectivo.
Ante esto, tenemos que plantearnos: ¿por qué tengo que trabajar? La educación es un resultado que se ve a largo plazo, tanto para lo bueno como para lo malo. Ahora bien, los alumnos no están dispuestos a sacrificarse para ver resultados en diez o veinte años, cosa que nos conduce al punto número tres;
3-El CARPE DIEM: los jóvenes pretenden tener resultados inmediatos y no le dan importancia al futuro, sólo les importa la vida del momento y esto es porque el presente es seguro, lo están viviendo, pero ignoran que al mismo tiempo están construyendo su identidad. El hecho de contradecirse no representa un verdadero problema para los jóvenes ya que, para muchos de ellos, todo vale;
4-El joven resbaladizo. La sociedad actual es una sociedad almacén, las personas no consumen, sino que coleccionan y pasan de un objeto a otro sin ni siquiera gastarlo, cosa que conduce a una sociedad superficial que no profundiza en lo realmente importante;
5-La sociedad en la que vivimos se halla basada en la interdependencia, la llamada sociedad de la red en la que la persona nunca podrá ser independiente.
Cuando un joven se encuentra con una resistencia en el marco de su vida, con un problema, no lo resuelve, salta, lo que nos conduce al “joven saltarín”. Este hecho nace de que son jóvenes que nunca han tenido como respuesta un “no” por parte de sus primeros educadores, los padres, cosa que provoca que cuando se les niega algo en la escuela, no reaccionen correctamente;
6-La ignorancia por el exceso de información. Estamos en una sociedad en la que sobreabunda la información y en la que el profesor es meramente uno más;
7-En sentido del imperio, lo que representa tener menos esfuerzo, menos razón y menos calma. En el ámbito educativo el problema que encontramos los profesores es en el campo intelectual-racional pues éste se encuentra impregnado de emotividad.
Para ilustrar esto y concluir, vemos que la respuesta que se da al hecho de que un joven haya suspendido cinco asignaturas es: “pobrecito, está enamorado”. "


3-Inmigración, a cargo de Francisco Viedma.

"En la actualidad son tres los conceptos que plantean más problemas: la crisis, la inmigración y la juventud.
Sólo en Cataluña, la inmigración, sobre todo de personas con más dificultades, ha aumentado, desde el año 2000 al 2008, del 2’9% hasta el 14’9%. En nuestro país, a todas estas personas, aunque no estén legalizadas, se les dan derechos básicos: sanidad y educación.
Además, esta inmigración no está arraigada, sino que es de primera generación.
Por otra parte, las personas autóctonas ven esta inmigración como a un problema, más aún en tiempos de crisis en los que el paro aumenta y toca diferentemente a la población. Mientras que el paro de catalanes ha aumentado en un 60’4%, el de extranjeros lo ha hecho en 125’4%, situaciones que se agravan más cuando hay que pagar una hipoteca.
Pero, ¿cómo viven los centros educativos esta realidad? El número de matrículas ha bajado, ya que el número de personas inmigrantes también lo ha hecho por un doble motivo: se han frenado las entradas e incluso se han producido salidas de algunas personas que, con la crisis, han vuelto a sus países.
Como norma general, ser joven es visto como algo negativo, pero esta imagen de los jóvenes no es dada por éstos, sino que es la misma sociedad la que la potencia.
En nuestra nación, los jóvenes inmigrantes representan un problema aún no resuelto y hay que ver si: a)están solos o con familiares; b)tienen la situación legalizada o no; c)han venido mediante un reagrupamiento familiar y tienen permiso de trabajo.
En el ámbito educativo apreciamos que existen varios tipos de propuestas ante la realidad de la multicultura que existe en una sociedad como la nuestra carente de modelos. Ante ello cabe preguntarnos qué propuestas damos a la inmigración. La mayor parte opta por aportar recursos socio-laborales, de formación e integración.
Sólo en la provincia de Barcelona, la obra Salesiana cuenta con diferentes entidades que atienden a la inmigración. Unos, como ATLES o C.R. Verge del Mar, se ocupan de la acogida de jóvenes; otros, como Guaita, atienden a las familias. Aun así, ante la inmigración, siguen existiendo retos como son la inserción socio-laboral y una formación basada en el acompañamiento personal."

07 de abril de 2010

miércoles, 7 de abril de 2010

Crisis, jóvenes e Iglesia (1) Ponencia del día 06-04-2010


Con motivo del Curso de Actualidad Pastoral que se celebra esta semana los día 6, 7 y 8 de abril en el ISCR[1] Don Bosco donde estudio, el tema de este año es el siguiente: crisis, jóvenes e Iglesia.

En la primera ponencia, Lluis Sols ha realizado un análisis de la actual situación de crisis en el contexto occidental, sus manifestaciones y causas, de lo que se desprende lo que se relatará a continuación, de acuerdo con las notas[2] tomadas por mí:
<<Como bien es sabido, España se encuentra en una crisis económica debido a los problemas de producción y que son a diferentes niveles. Decir que España entró en la Unión Europea es algo no del todo cierto, ya que es más exacto decir que la Unión Europea entró en España, lo que conllevó diferentes causas:
La primera son los sacrificios a nivel industrial que tuvo que hacer nuestro país para ya que hubo empresas españolas que fueron absorbidas por otras mayores europeas que se quedaron con ellas y cerraron las fábricas aquí existentes, al mismo tiempo que aumentaba el número de importaciones de países con productos más competitivos que los nuestros.
La segunda el hecho que entrar en el Euro era algo arriesgado ya que significaba ser más eficientes y competitivos, lo que comportaba realizar inversiones y llevar a cabo un reciclaje. Además, el asentamiento del Euro como moneda única era una empresa más difícil para Europa que el caso del dólar en Estados Unidos debido a que en aquél país su política es común mientras que en Europa existes diversidad política de los países miembros, lo que comporta que cada uno de ellos tenga una necesidad económica específica. Por tanto, no es bueno realizar una misma política monetaria para todos los Estados ya que en tal caso se produce un choque asimétrico.
Ahora bien, si se hubiera llevado a cabo inversiones correctas y un reciclaje en nuestra industria, no estaríamos viviendo lo que nos toca vivir en nuestros días. Los ciudadanos españoles se encontraron con mucho dinero en el bolsillo: los bancos hacían créditos por más años a un bajo interés, lo que provocaba una sensación de riqueza; por otra parte, el consumo –sobre todo de pisos- no cesaba de aumentar, al mismo tiempo que la compra de los mismos por parte de extranjeros también lo hacía.
En España subieron los precios y los salarios, aunque estos últimos no lo hicieron en el mismo nivel, por lo que España se volvió más cara y menos competitiva.
Verbigracia, en 10 años mientras que aumento de los precios en Alemania fue de un 10%, en España éstos aumentaron un 35%, lo que comportó un déficit externo altísimo, por lo que, actualmente, España debe un billón de Euros, es decir, 1500 € por persona y por año cosa que, en un horizonte que quizás no tiene lugar podría comportar que nuestro país fuera excluido del Euro, lo que supondría –según los expertos- la catástrofe para nuestro país.
Todo el mundo conoce que nuestra nación vivió el “boom” inmobiliario. Esto fue positivo para el empleo aunque cuando este “boom” terminó, también lo hizo el trabajo, lo que llevó a las consecuencias que hoy estamos viviendo.
Por su parte, el Gobierno del PSOE ha llevado a cabo medidas Keynesianas, lo que se ha traducido en un aumento del déficit público. Para ilustrarlo podemos ver cómo el PIB en el año 2007 en nuestro país era de un +2’8%; dos años más tarde, en 2009 éste era de un –11%, lo que representaba, en total, un receso de casi 14 puntos.
La tercera causa es que el problema nació a finales de la legislatura del PP y la primera del PSOE con Zapatero al frente ya que ninguno de los dos ministros de entonces –Rato y Solbes- no se percataron de la importancia que es el ahorro en época de vacas gordas.
Muchas familias se endeudaron por encima de sus posibilidades confiando en un dinero que no existía realmente y que, paradójicamente, hoy se tiene que devolver.>>
Ante todo lo expuesto, cabe destacar que nuestro país cuenta con un alto índice de parados –más de 4 millones- y muchas personas entre la cuarentena y los cincuenta y tantos difícilmente podrán encontrar otro trabajo si la situación perdura.
Por si fuera poco, cosa que se ha obviado en la conferencia, el Gobierno –llamado socialista- toma medidas que precisamente van contra el pueblo: a)incrementar el IVA en 2% a partir de julio; b)aumentar la edad para la jubilación; c)aumentar la obligatoriedad de edad en los estudios, lo que comporta retrasar la edad al mundo laboral de los jóvenes –por cierto, cada vez con menos preparación-; d)ofrecer subvenciones a aquéllos a los que se les termina el paro, o a los que tienen hijos, o a los que quieren comprar un coche, lo que supone “pan para hoy y hambre para mañana”; por otra parte, el Gobierno ha creado ministerios que más allá de malgastar no tienen ninguna utilidad –véase el Ministerio de Igualdad-.
El hecho es que nuestro país se está endeudando, los políticos se dan cuenta de que se tienen que hacer recortes pero los más fáciles de hacer, es decir, reducir sus salarios, ninguno de ellos lo plantea, un máximo de años de carrera política, tampoco.
Finalmente, en lo que concierne a las importaciones, nadie habla de poner aranceles que regulen la entrada de productos que minan la economía local, sino que éstos se importan con alegría y sin pensar en el mal que nos está produciendo, que nos produce y que, sin duda alguna, nos producirá.
06 de abril de 2010



[2] El sistema de tomar notas es el aprendido en Interpretación en la FTI.